sábado, 29 de junio de 2013

junio querido.

Quedamos en que hoy miércoles me llamabas, ¿por qué estás tardando tanto?
Quizá llames más tarde…
Voy a matar un rato al tiempo.

Quizá, teniendo en cuenta que ya casi son las doce y ya estamos a jueves, no me llames. ¿Se te olvidó? ¿O te importa todo tres carajos?
¿No pudiste comunicarte? Ya es sábado, papá.

¿Por qué mierda me hacés sentir tan poco? No me ayudás. Sos el único que puede tirar ese hilo que necesito agarrar y no estás. No aparecés y me pone triste. Tan triste y tan sola. Casi como traspapelada.

Volví a buscarte por algo.
Y parece mentira pero seguís ausente.

¡Necesito contarte tantas cosas! Lo mucho que crecí, Pá. Porque ya no soy esa pendeja soberbia que te trataba como el culo cada vez que aparecías.
¡Ya no!

Era solamente mucho dolor y no podía. No puedo pero te quiero. Por eso aparezco. Tan sólo por eso no me olvides. 

No hay comentarios:

Publicar un comentario