Siguen existiendo las líneas de la dicotomía;
las puedo sentir en el silencio
y en sus abrazos como muros.
Son paredes;
gigantes islas
con risas en el día
y besos por la noche.
Con sus manos en mis manos
mis manos en su piel
y mis ojos pretendiendo
no percibir esa mueca desgastada.
Pero, es real?
Pero, es real?
Cuán ciega puedo estar
para seguir creyendo
en este amor eterno de a ratos
tan poco tangible que asusta
tan lejano y tan medido.
Entonces me propongo pensar,
Entonces me propongo pensar,
que seguimos siendo reales
en la medida que pueda imaginar.
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