jueves, 23 de mayo de 2013


I.

La punzada que trae el recuerdo de tu voz,
Surca caminos en mi interior.

Inteligibles pensamientos se hacen un lugar
Para terminar -como acostumbro- en tus ojos.
Tus pupilas, contorneadas por el goce y la amargura
Ya no distinguen mi aura.

II.

Si he de ser feliz
                           Si mi cuerpo,
-por alguna extraña razón-
merece felicidad

Deberá de ser buscada lejos
Fuera de este lugar,      donde aún penetra tu luz
Tenue,       pero salvaje.

Donde la oscuridad me abrigue
En tanto no emerja el sol
   
          Que nos haga mentir.

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