Si cargo con una culpa, es haberte ignorado. Pero fue
puro dolor, ya sabes… ese miedo a que te olvidaras de mí. De mí y de todo. Todo
lo que dejaste y partiste al medio.
Lloraste, pero te fuiste.
Vendiste mi alma. Como a los muebles, la batidora, tus amados
discos y mi perro.
Engreído egoísta. Tu sueño americano se llevó mi identidad.
Mis ganas, mi vida.
A la vez que pienso… (y no debería pensar, pero cómo seguir
con estas dudas?) debería llamarte. Debería de no haber sufrido por su culpa;
porque la culpa fue de ustedes dos. Pero la vida es injusticia y no puedo
pegarme a la impotencia. Tengo que salir a la superficie y decirte, o
no-decirte, pero saberlo. Darme cuenta.
Tu sangre corre por mis venas pero
tu risa no suena
más.-
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