Lleno espacios vacíos con materia inservible, contaminada,
turbulenta.
Abrumo mi mente con crudísimas realidades y sucesos que
vivimos ayer.
Me encuentro incapaz de combatir el desgarro que dejó tras
su paso. Porque partió, y dejemos en claro que no va a volver.
Y hay que entenderlo.
La vida es fin, comienzo y nuevamente el final. Agudísima
conclusión.
No compré este desenlace, me vendieron una zaga de fraude.
Pero vamos, ¡avancemos! Sigamos cuesta arriba.
Ocultémonos, universalmente y a salvo de nuestros propios
seres.
(Pretendamos no extrañarnos,
Mi amor).
No hay comentarios:
Publicar un comentario